lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Qué es la criogenización?



 Introducción a la criogenización.

 La criogenización es el objeto de la ciencia criónica. El origen de esta palabra hay que buscarlo en el griego kryos cuyo significado es frío. La criogenización es un método por el cual se somete a una persona ( o animal ) a condiciones de frío intenso con el objetivo de preservar su cuerpo en condiciones para ser reanimado en el futuro.

 El término correcto para este proceso es criopreservar. ¿POR QUÉ QUERRÍAMOS SER CRIOPRESERVADOS? Confiamos en que la ciencia siga avanzando y encuentre cura para muchas de las enfermedades que hoy día son terminales. Esperamos que en un futuro no muy lejano se puedan regenerar células y tejidos que hoy día son irreparables. Independientemente de todas las implicaciones éticas y legales, si existiese la posibilidad de mantenernos en un estado en el que engañasemos al tiempo hasta que las condiciones para la cura estuviesen presentes, ¿ no lo haríamos ?

 Presente de la criogenización

 Actualmente la criogenización no es un proceso reversible y sólo se puede aplicar a personas a las que se las haya declarado legalmente muertas (muerte clínica). Hasta el momento no se ha conseguido reparar los daños que se producen a nivel molecular en los tejidos producidos por el proceso de la congelación y la isquemia. La nanorreparación, o reparación a nivel molecular, está supeditada al avance de la nanotecnología y la nanomedicina y podemos estar hablando de décadas o siglos vista. Alcor Life Extension Foundation Criogenizacion Esto es una de las principales razones por las que la comunidad científica mire con recelo la criogenización. La medicina avanza, las enfermedades y epidemias que hace siglos segaban la población ahora son anécdotas. ¿ Qué diferencia habría en pensar en el siglo XIX que se podrían hacer transplantes de corazón a pensar hoy que en el siglo XXII podremos regenerar médula ?



Premisas de la criogenización 



 Pilares de la criogenización 

 Los crionicistas se apoyan en dos premisas que a día de hoy son imposibles de demostrar: La medicina del futuro será capaz de reanimar los organismos crionizados. La personalidad, identidad y esencia de una persona se almacena en estructuras cerebrales susceptibles de ser criopreservadas.

 Medicina y futuro

 Actualmente el proceso de criogenización tiene muchos problemas. Algunos son consecuencia de límites legales, por ejemplo el determinar cuándo una persona está muerta legalmente. La criopreservación es más eficaz cuanto antes se empiece a actuar.

 Un sujeto no puede decidir ser criogenizado en un estado en el que su organismo sufra el mínimo deterioro y tiene que esperar hasta que sea reconocida su muerte clínica, lo que acarrea otros problemas médicos que aún no tienen solución, como la isquemia y la formación de cristales. Otros problemas científicos son la toxicidad de los criopreservadores, que son químicos que mantienen los tejidos y órganos.

 Los problemas médicos no tienen respuesta. Se espera que en un futuro la ciencia esté tan evolucionada que el regenerar tejidos dañados no sea ninguna limitación. Y se ponen todas las expectativas en la nanomedicina.

 PERSONALIDAD E IDENTIDAD

 ¿Cuál será el factor clave para que el proceso de criogenización y reanimación sea exitoso? Fundamentalmente que el sujeto criogenizado se reconozca como él mismo al ser resucitado. La memoria, que determina en la mayor proporción qué y quiénes somos debe permanecer intacta. No tiene sentido reanimar un cuerpo amnésico. Preservar las estructuras cerebrales que contienen está información es el objetivo último de la criogenización. Si en el futuro es posible regenerar órganos e incluso organismos enteros, la prioridad es criopreservar el cerebro: neurocriogenización.

 Pero otra vez hay que confiar en que la medicina del futuro tenga soluciones.




Historia de la criogenización



 Un poco de historia sobre la criogenización La primera insinuación de que la vida humana podría ser conservada durante siglos -pero sin hacer referencia a los métodos-, se remonta al año 1773, y fue manifestada en una carta por el reconocido científico y político estadounidense Benjamin Franklin, inventor del pararrayos.

 Desde esta consideración hubo que esperar casi dos siglos, hasta 1962, para que otro miembro de la ciencia, en este caso, el profesor de física Robert Ettinger, propusiera con absoluta convicción que el hombre podría conservarse y aspirar a la “vida eterna” a través de la congelación del cuerpo.

 Ettinger expuso su teoría en lo que aún a día de hoy, es una de las principales referencias científicas de la criogenización, el libro “The Prospect of Inmortality”. Dicho impreso fue financiado por él mismo, pero sirvió para que el físico dejara claro en sus páginas que la congelación de un cuerpo no era un fin en sí mismo, sino también un método que abriría las puertas a futura tecnología médica en varios sentidos. A pesar de esta teoría, Ettinger puso claramente el énfasis en argumentar que quizá aquel hoy en día, por 1962, el congelamiento de un ser humano sea visto como mortal, pero mañana podría ser reversible. Al momento de referirse a la misma muerte clínica, el científico utiliza el mismo argumento, afirmando la clara posibilidad de reversibilidad de este “destino del hombre”.

 Pero “The Prospect of Inmortality” no fue el primer trabajo referido a la criogenización de Ettinger; anteriormente el físico obtuvo el apoyo económico de Evan Cooper para publicar la obra “Inmortality: Physically Scientifically, Now”, en la que hacía hincapié en la misma noción sobre la posibilidad de “salvar vidas” a través de las técnicas de congelación. El apoyo incondicional de Evan Cooper a la obra de Ettinger no fue una súbita reacción de solidaridad, puesto que terminó siendo el fundador de la Life Extension Society en 1965, organismo que se convirtió en una auténtica fuente de promoción y publicidad para la congelación de personas. Otras personalidades de la época que mostraron su apoyo a Ettinger fueron Isaac Asimov y Fred Phol. 

 El nacimiento de este movimiento en la década del 60 sobre las ideas y publicaciones de Ettinger, convirtieron a éste en el padre de la criónica.

 El origen etimológico de la palabra criónica se le atribuye a Karl Werner, quien en 1965 fue uno de los tres miembros fundadores de la Crionics Society de Nueva York. Fue así que el mismo Robert Ettinger fue el fundador de la Inmortalist Society, organización creada por el físico en 1976 y que actualmente es la segunda a nivel mundial. Resulta revelador señalar que después de al menos un intento frustrado, el Dr James Bedford, un profesor de psicología de 73 años, fue reconocido como el primer ser humano que se sometió a la práctica de la criogenización con intenciones de resucitación. El hecho ocurrió en 1967 y tuvo gran repercusión pública, incluso llegando a ser portada de la revista “Life Magazine”.

 Actualmente el doctor Bedford permanece dentro de la cápsula de criopreservación. En sus comienzos, el revolucionario procedimiento de la criogenización se topó no solo con el rechazo de parte de la sociedad y de la comunidad científica y médica, sino que se vio envuelto en graves problemas de financiación que imposibilitaron asumir los elevados costes y complejos cuidados que requieren los pacientes. Esta crisis agudizada tuvo su colofón en el conocido escándalo de Chatsworth, donde la autoridades descubrieron nueve cuerpos descongelados que se encontraban bajo la administración de criogenización de la Crionics Society of California, y que fueron almacenados en dicho cementerio ante la imposibilidad de sus gestores de asumir los costes del procedimiento. El hecho fue un auténtico aluvión de desprestigio para la criogenización y todo lo que la rodeaba, incluidos sus representantes y defensores. Aunque visto desde otro punto de vista, el escándalo sirvió para que a partir del antecedente de Chatsworth, los controles y los mecanismos de seguimiento y cuidado se volvieran mucho más escrupulosos y rígidos, lo que permitió que el mundo de la criogenización sobreviviera a la tormenta.

 ALCOR LIFE Actualmente, el emblema de la criogenización, es la Alcor Life Extension Fundation, fundada en 1972 por Fred y Linda Chamberlain, quienes unos años después, unieron sus esfuerzos con el médico científico Jerry Leaf y el reconocido biólogo Mike Darwin. La unión de estas capacidades técnicas y científicas significó el basamento de crecimiento y reputación que adquirió Alcor como líder del sector a nivel mundial. Las instalaciones de la Alcor, fueron testigo de los múltiples avances propiciados por Leaf y Darwin, quienes concluyeron que la resucitación cardiopulmonar y la mediación suministrada inmediatamente después de la parada cardíaca, seguida de una cirugía torácica para acceder a los vasos sanguíneos –lo que se conoce como reperfusión-, sería la llave para reducir significativamente la posibilidad de lesiones isquémicas en los pacientes crionizados.

 La respiración artificial es otro de los subprocesos que Leaf y Darwin estimaron como fundamental, por lo que convinieron disponer de un equipo médico asistente que realizara esa tarea mediante el procedimiento denominado “standby”. Ya a mediados de la década del 80, los avances paralelos en nanotecnología actuaron como estímulo para los involucrados y creyentes de la criogenización, quienes interpretaron las concepciones de esta disciplina como una confirmación de que los tejidos dañados podían ser reconstituidos y reparados. A partir de este hecho con efectos completamente opuestos a los que tuvo el escándalo de Chatsworth, los adeptos y la reputación de Alcor fue en franco ascenso entre los años 1988 y 1992, a pesar de que los detractores de la influencia de la nanotecnología como “suficiente” para lograr el éxito del proceso, nunca acallaron sus voces. 

 En la actualidad, aunque los datos no se pueden contrastar oficialmente, habría un centenar de personas bajo tratamiento de criogenización en Alcor, mientras que otras 200 se encontrarían en lista de espera. Lo que las fuentes no señalan es, qué significa estar en lista de espera, qué categorías de personas son las que están en lista de espera, y en qué situación clínica se encuentran; tampoco se reveló cómo se mantiene a un ser humano en lista de espera hasta que se pueda criogenizar. Son todos interrogantes que se suman a la larga retahíla que ya de por si acumula la criogenización en casi todos los estratos sociales y científicos.